"Nothing. . . Everything. . . Nobody. . . Somebody."

Sunday, October 14, 2007

Columna animal


Este post lo estuve dejando de escribir por flojera varios días. Pero aquí va. Hace unas semanas en Peru21, el a veces políticamente incorrecto Alonso Alegría habló en contra de los ecologistas que se desviven por proteger de la extinción algunas especies de animales, incluso postergando en esa lucha la supervivencia de la propia humanidad. Dijo:

Me desespera ver a las causas ecológicas compitiendo con las humanas. Millonarios europeos sopesan si deben destinar su dinero a la salvación de los niños africanos o de las foquitas polares. Plantearse esta alternativa es un asco.

Y después:

...luchar por la preservación de alguna especie es un gusto personal, una afición como la filatelia que ha logrado posicionarse como causa moral. Quien no sale en defensa del cocodrilo enano de triple lacrimal es un retrógrado imperdonable. ¿Qué pasa si ese cocodrilo se extingue? Lo mismo que pasó cuando, alrededor de 1650, se fue para siempre el pájaro dodo: nada.

Es fácil bajarse a Alegría de dos patadas, pero su texto de verdad me dejó pensando en qué postura tomar frente a los animales en general, postura que es imposible tener del todo clara si es que antes no respondemos una pregunta simplísima: ¿qué michi es un animal?

Convengamos, para facilitar las cosas, que humanos y animales somos cualitativamente distintos (Darwin vendrá luego), en el sentido de que nosotros somos "superiores" y nos encontramos en ventaja frente a ellos. Esta ventaja es más o menos clara pues hemos colaborado directamente con la extinción o casi extinción de algunas especies sin que ellas puedan defenderse: por ejemplo, se barrieron elefantes por perseguir el marfil; y tigres blancos, por la piel, creo que se cuentan ahora con los dedos. Cada vez que nos relatan estas historias trágicas -junto con la del pájaro dodo- nos sentimos algo mal por ser tan depredadores, tan ambiciosos, tan malos con la madre naturaleza.

Pero los humanos somos frescos y extraños. Aún cuando muchos de nosotros no podríamos matar a un elefante o a una gacela, tranquilamente y sin escrúpulos podemos pisotear una cucaracha, jugar con una hormiga o lanzar un manotazo mortal a una abeja que nos molesta en un desayuno campestre. Es más: nos comemos a los chanchos, a las vacas y a los pollos, incluso a un par de horas de haber visto a éstos vivos en una jaula del mercado (esta era una de mis experiencias favoritas de niño: espectar la muerte de un pollo, su desplume, su degollamiento y verlo empaquetado en partes para después terminar en la olla). ¿Hay animales que sí y otros que no? ¿Hay animales más cerca del hombre y cuya cercanía nos causa más escrúpulos? ¿Animales superiores o inferiores (la distancia que hay, por ejemplo, entre un vertebrado y un invertebrado)? Los vegetarianos la tienen clara en su fe: no hay que hacer daño a los animales -porque son seres vivos como nosotros y también sienten dolor- y simplemente no se los comen. Pero, ¿qué del resto? ¿Somos inhumanos y crueles por seguir permitiendo estas carnicerías ya sea por asuntos cosméticos o por llenar el estómago?

Sé que estas preguntas para un biólogo deben parecer absurdas, pero creo que trato de entender el sentido popular de ese ente llamado "animal". Y la pregunta de Alegría es pertinente: ¿por qué habríamos de evitar la extinción de ciertas especies? ¿Es que no desaparecen y acaso aparecen nuevas especies de animales a cada rato? Esto es verdad y así ha sucedido siempre, sin que la mano del hombre tenga culpa de nada. ¿De dónde viene entonces ese movimiento mundial que busca preservar a los animales?

En esa convicción está subyacente, creo, ese gran mito del equilibrio ecológico. Y digo "mito" en este sentido: como si los animales y la "naturaleza" estuvieran en perfecta armonía y cumplieran como un reloj eso que se llama "ciclo de la vida". Y es el hombre -un ente cualitativamente distinto, como si fuera una fuerza exógena o extraterrestre- el que con su egoísmo y su cerebro está en la Tierra para desbaratarlo todo. Matar un animal (en estado silvestre se entiende, porque esos están más íntimamente ligados a la "naturaleza", según parece rezar el mito) es colaborar con el colapso del equilibrio. ¿Es así?

Pues no lo sé. Sólo sé que si le creemos a Darwin y a los que vinieron después de él la cosa es menos vanidosa, casi como dejar de creer que el Sol gira alrededor de la Tierra. Aunque muchos creen que Darwin dijo que "descendemos del mono" (lo que es inexacto en un sentido), la cosa fue un poco más revolucionaria: mono (que es un animal moderno) y hombre tienen un ancestro común. Y no sólo eso: todo lo que consideramos como "vivo" tiene un ancestro común, un origen en una sóla célula. Así es: saluden a su hermano perro, a su prima gaviota, a su comadre orquídea, a su sobrino champiñón. Todos estamos conectados por esta suerte de mecanismo de replicación y acomodo al medio ambiente. ¿Cómo nos deja eso a los seres humanos con respecto a los animales? Como un animal más, por supuesto.

No me queda claro si el desdén de Alegría por los ecologistas también se extiende a los que estudian a los animales, que serían los primeros interesados en conservar vivas la mayor cantidad de especies posibles y que son los primeros que se emocionan cuando descubren una nueva. Pero ese desdén sería contraproducente: si tomamos en cuenta esa relación entre todos los seres vivos, estudiar a los animales es una gran manera de entendernos a nosotros mismos. Su estudio es una fuente valiosísima de información y nos lanza en la cara algunas verdades de los "crueles" y "terribles" mecanismos que tiene la naturaleza para sobrevivir. Y de esa información depende también gran parte de nuestra propia supervivencia. ¿Pero estar conscientes de esa relación nos da derecho a hacer lo que queramos con ellos? ¿Corridas de toro y/o pruebas de laboratorio?

Son cosas que no resuelvo, aunque sí sé que jamás sería cruel con mi gato. No tengo ningún argumento racional para ello, salvo éste: algunas especies de animales nos llevamos bien si nos damos mutuamente algo. El quiere comida, yo su simple y cercana presencia.

PD del 16-10-07: Gustavo Faverón comentó sobre lo mismo ayer, 15-10-07 (estoy empezando a sospechar que lee este blog). Léanlo aquí.

11 comments:

Anonymous said...

Independientemente de que consideremos la vida de los animales como más, tan o menos importante que la vida humana, la respuesta a Don Alonso puede ser mucho más simple: ¿quién michi se cree él para decirle a esos "millonarios europeos" lo que tienen que hacer con su plata? Si prefieren gastarla en estudiar los ritos amatorios de las cucarachas antes que ayudar a los hambrientos africanos, es su decisión.
¿O estaría el de acuerdo en que hagamos una campaña para pedir a las empresas que auspician la actividad teatral (tan poco rentable, tan necesitada de subsidios y tan frívola y superflua frente al hambre de los niños de Huancavelica) que dediquen sus fondos a causas realmente importantes?

Anonymous said...

alonso alegría no lamenta la desaparición del pájaro dodo?
se habrá conseguido un dodo suplente...

LuchinG said...

(Yo también estuve a los cinco años en el mercado viendo cómo descabezaban a las gallinas. Escalofriante.)

Interesante lo que dice el anónimo de las 7:41. Yo tiendo a estar de acuerdo con los conservacionistas, es absurdo pensar que la conservación de la naturaleza es algo que no tiene nada que ver con el ser humano, como si las únicas experiencias válidas para nosotros fueran las del parque zoológico; pero ¿por qué debería importarnos más el destino de los perros callejeros o de los toros de lidia criados en granjas que el de un montón de niños que andan por las calles? Es un desperdicio de esfuerzo y recursos. La gente de protesta por los toros no está conciente de qué tan crueles somos con una cantidad mucho mayor de animales para carne (y además, comemos mucha más carne de la que necesitamos).

Anonymous said...

Alegría ignorante, Fantomas aburrido.

Vicky said...

Pensar que la cosa es simplemente sobre una especie o sobre uno que otro árbol, es erróneo.

Se trata de la vida misma, de nuestro presente, del futuro que dejaremos a las generaciones futuras.

Y si debemos de pensar en los niños del África, reflexionemos en el por qué de las hambrunas, de las grandes zonas desérticas que ahora existen en donde antes estaba una de las dos grandes selvas del mundo (la otra es la amazónica, de la que tenemos el privilegio de ser guardianes). Empezaron talando árboles indiscriminadamente, y al hacer éso, cambiaron el cause de las aguas, secaron los lagos y quebradas del entorno. Así de celosa es la naturaleza. Se extinguieron ciertas especies, se puso en riesgo a las que quedaron y la gente se quedó sin áreas verdes. Desierto y hambre es lo que quedó después.

Pero no vayamos muy lejos, acá nomás, en plena selva amazónica, Iquitos, la capital de la Amazonía peruana, ya no tiene árboles en sus calles. Las autoridades "progresistas" se han dedicado a cubrirlo todo de concreto, y a los pocos árboles que quedan, los talan en la madrugada para evadir la vigilancia de los vecinos. El alcalde, en una acción que hasta ahora no está del todo clara, decide que el botadero (basurero) de la ciudad se ubique en la zona de amortiguamiento de la Reserva Nacional Allpamayo Mishana -en donde existen especies únicas en el mundo- contaminando incluso el agua que los habitantes beberán.

Pero los que protestamos somos comunistas, enemigos del progreso, ecologistas estúpidos, etc. Y cuando queremos hacer oir nuestras voces, nos discriminan; fuera de nuestro entorno no publican nuestras cartas de protesta, nos ignoran.

En fin, sigamos aplaudiendo a personas como el Sr. Alegría, sigamos indiferentes al ataque a la ecología, a las especies en peligro, que no hay peor ciego que el que no quiere ver.

Anonymous said...

lee el último post de Faverón y te darás cuenta de tu error.

Un pajaro dodo said...

Y que va a pasar cuando Alegria se extinga?: ¡Fiesta! ¡ooooORrrr!

Anonymous said...

antes de que Alegria se extinga
le van a rimar en inga

DJ Eco-Flow said...

Limas sobre el señor Alegría
puedo decil pol montón
Pero plozaicas palabras no querría
mencional en alguna ocasión

(Coro)
vamos mami, mami / leviéntame leviéntame
vamos mami, mami / leviéntame leviéntame

Polque la nobleza me obliga
a ser un elegante y fino señol;
pero cleo justo que yo diga
"Alonso piensa con gusto a alcohol"

(Coro)
eso, eso / destlípame, destlípame
eso, eso / destlípame, destlípame

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