"Nothing. . . Everything. . . Nobody. . . Somebody."

Monday, December 17, 2007

Reseñismo, amiguismo


Donde el bloggista comenta un lunes las reseñas del domingo

Me desperté ladilla. Pero todo se debe a la lectura de El Dominical de ayer que me hizo revivir el viejo debate del reseñismo como trinchera del amiguismo. Como antecedente, hago presente unas cifras interesantes que Thays colocó en su blog sobre una encuesta entre críticos literarios vinculados al National Book Critics Circle. Dos me interesan:

¿Se puede pedir una crítica al amigo de un autor?: 84% dicen que no.

¿Debe el editor preguntarle al crítico si existe algún conflicto de interés antes de pedirle escribir sobre un libro?: 46,2% dicen que sí.

Ya. La primera es muy clara y abrumadoramente alta. Si yo fuese crítico literario respondería igual que la mayoría: ¡que jodido escribir sobre el libro de tu amigo! Pero ese soy yo, que de tan recatado ni siquiera uso mi nombre.

La segunda cifra parece una vuelta de tuerca de la primera y por lo mismo me parece raro que sólo la mitad -la mitad de la cifra anterior, esto es- piense que es deber del editor preguntarle al crítico sobre su propia situación respecto del autor de un libro. ¿"Conflicto de interés" acaso no incluye también al amiguismo?

Hagamos un paralelo, quizás exagerado, pero que puede ayudar. Cuando a los periodistas se les reclama que se acercan demasiado al poder -o sea, que se vuelven demasiado amigos de los políticos o incluso del presidente, con quien algunos incluso toman desayuno- porque eso les nubla la capacidad crítica, los emboba o los vuelve inusualmente poéticos y arcanos para deslizar los palos necesarios, ¿no estamos hablando de las mismas reglas de juego? No quiero ir en contra de la amistad, que es un sentimiento tan bonito (finalmente todos tenemos derecho a ser amigos de quien nos de la gana). Pero cuando estamos dentro de un debate público, creo, estimo, que la amistad sí puede ser una pajita en el ojo crítico. Y hay que ser hidalgos en reconocerlo. En reconocer la pajita, digo, y en reconocer la amistad.

Vayamos al Dominical de ayer. Leo una reseña de El inventario de las naves de Alexis Iparraguirre. El señor Iparraguirre ha comentado un par de veces en este blog, cosa que agradezco porque es una persona muy inteligente y que gusta de ser incómoda. Lamentablemente no puedo decir que su libro me gustase, pero eso es muy secundario.

Sin embargo, sí me llamó la atención que Marco García Falcón -cuyo primer libro París personal me pareció muy bueno, pero cuyo estilo estaba por encima de lo que se contaba, como suele suceder con las plumas refinadas como sin duda es la de él- estuviese a cargo de la elogiosísima reseña. Y cuando digo elogiosa, es porque es elogiosa:

Decía Kafka que los verdaderos libros, los que valen, son hijos de la noche y que su lectura nos depara la misma sensación que nos deja una muela en absceso arrancada sin anestesia o el golpe certero de un martillo que resquebraja todo un continente de hielo. El inventario de las naves pertenece a esa elevada pero cada vez menos renovada estirpe de textos que no ceden a la fácil complacencia.
Genial. Ahora: según sé y según me cuentan, García Falcón e Iparraguirre son muy amigos. No estoy diciendo con esto que la reseña de García Falcón no sea certera, ni que no haya hecho realmente un ejercicio de distancia afectiva para concentrarse solo en el texto, ni que haya aprovechado la situación para ayudar a un pata. No. Sólo digo que cuando un lector como yo se encuentra con un caso como éste lo primero que hace es cerrar el periódico, olvidarse de la reseña y muy probablemente olvidarse de darle una segunda -ya lo lei una primera vez- oportunidad al libro. ¿Conflicto de interés? Sí pues, eso hay, a no ser que la cosa hubiese estado escrita en primera persona y dijera algo como "mi amigo Alexis", etc, como una suerte de homenaje a la amistad literaria, que muchas hay y muy fructíferas. Al menos, el lector ya está avisado.

Soy ladilla por una razón. Porque entiendo que muchas de las quejas de los jóvenes escritores giraban alrededor del amiguismo de las viejas generaciones en las reseñas o en la oportunidad que tenían de mostrar su trabajo en algún medio. Si mal no recuerdo, el hepático y joven Jerónimo Pimentel en Caretas lanzó metracas de alto calibre contra Iván Thays por esos motivos:

De la misma forma, habría que desglosar múltiples minucias para explicar a los amantes de la literatura por qué Thays no invita a un considerable grupo de escritores destacados a ‘Vano Oficio’, o por qué ellos no están dispuestos a participar en el show de quien los menosprecia sistemáticamente, para entender por qué una importante parcela de artistas de todas las edades y escuelas no tienen la posibilidad de participar en el único programa de literatura que se permite la televisora del Estado. La lista de literatos es tan amplia que sus nombres juntos sólo renuevan la vergüenza: en narrativa, desde el genial Miguel Gutiérrez al prometedor Alexis Iparraguirre; en poesía, desde el consolidado Tulio Mora al talentoso José Carlos Yrigoyen.
En esa lista estaba el sr. Iparraguirre. Pero, ¿cómo entender que de pronto las mismas tácticas denunciadas sean ahora parte del menú del reseñismo reciente? Aclaro: ni el sr. Iparraguirre ni su libro tienen la culpa de nada, o sea, de estar en medio del fuego cruzado, ya sea a favor o en contra. Sólo señalo lo que me parece una práctica bastante extendida: la reseña o la atención mediática del amigo. Ya hasta dan ganas de llamarlo clientelismo cultural.

Ahora, también entiendo que NO ser amigo -o enemigo, para el caso- en un medio tan pequeño como el local puede ser casi un síntoma de misantropía patológica. ¡Todo el mundo se cruza con todo el mundo! Pero algo se tendrá que hacer si queremos un debate que sea útil para la opinión pública. Porque sacar el detector de amistades o enemistades, vamos, eso no ayuda mucho.

Un detalle último. Chequeando también Correo ayer me topé con la reseña del siempre correcto José Güich sobre el último libro de Bryce. No sólo es lapidaria, es todo un cortejo fúnebre:

(...) los escandalosos defectos del libro, que cubren un amplísimo espectro, relucen de inmediato para cualquiera que maneje un mediano conocimiento del narrador. Y confirman un secreto a voces, en el mejor espíritu de aldea limense: todo terminó con La vida exagerada de Martin Romaña (1982). Si se trataba de fustigar crisis personales, el libro contiene, sin duda, los signos de un ejercicio terapéutico (impublicable, en su estado actual); por otro lado, revela la triste caída artística y humana -por no decir, decadencia- de alguien que hoy defrauda, en múltiples ángulos, a una tribuna que le profesó cálidas adhesiones.


Por supuesto, en Moleskine, Thays -amigo de Bryce- saltó de alegría cuando hubo una buena reseña de Las obras infames de Pancho Marambio:

Como "brillante ejercicio de narrativa seudobiográfica" califica Joaquín Marco en El Cultural de esta semana a la novela de Alfredo Bryce Ecenique Las obras infames de Pancho Marambio, editada por Planeta. También aclara: "su novela se mueve una vez más en los nada fáciles registros humorísticos. Y, sin embargo, subyace bajo la anécdota y los histriónicos personajes un evidente sentido trágico". La reseña anuncia lo que yo confirmo en el libro: sin duda, para dolor de algunos sepultureros prematuros, el mejor Bryce asoma por estas páginas.


La lección no es que Güich esté en lo cierto y que Thays no. No. La lección es: habría que ser bien hijodeputa para hablar mal del libro de tu amigo públicamente. Yo no podría.

71 comments:

Duran said...

De la putamare tu posteo.

LuchinG said...

Es que tampoco se trata de que si le vas a sacar la mugre a tu pata o no (yo no podría), sino si en verdad uno es capaz de criticar a alguien que se conoce desde hace muchos años, con quien se ha tenido conversaciones amables o debates encarnizados sobre el tema de lo que hacen. No es posible que tanto contacto los influencie a ambos. Yo no me atrevería a hacer críticas a mis amigos (ni buenas ni malas) porque de alguna forma yo he participado en esas obras (con mis críticas, opiniones o haciéndole barra para que llegue hasta el final); me sentiría casi igual de incómodo haciendo una critica a algo que yo mismo haya hecho.

Jose said...

no me queda clara la idea del post. Osea, ¿hay que ser muy hijo de puta para criticar la obra de un amigo? ¿no existen criticos profesionales si no solo amigos y enemigos? ¿un policia tendria que ser muy hijo de puta para capturar a un amigo?
Creo que por el afan de no ofender a Thays (¿por que tanto cuidado, si ni siquiera publicas tu nombre?) terminas poniendo en la categoria de hijodeputas a quienes solo hacen bien su trabajo. Los otros, los que dicen que es bueno algo que es malo solo porque el sujeto de la critica es un amigo, son los hijos de puta, o bueno, hablemos claro, los corruptos. En ese sentido, si el libro es verdaderamente malo (no lo he leido asi que no puedo afirmarlo) y Thays dice que es bueno, es un corrupto. Si en verdad es bueno, solo hizo su trabajo.

Anonymous said...

confirmado: fantomas es bedoya

se lanza contra iparraguirre!!

bombarderito said...

la parte final de tu post se acerca máx al exabrupto que a una conclusión. Creo que por escapar al lugar común terminas extremando tu posición. Por cierto, no tiene nada de malo criticar el libro de un amigo; en realidad lo malo es elogiar el libro de un amigo sin merecerlo, pues termina uno creando falsos ídolos que no resisten el paso de una década siquiera. eEn lo particular evito hablar de los amigos a menos que sea absolutamente necesario. ¿Tiene derecho García Falcón a hacerle un cherry a su pata Yparraguirre? Sí, mientras Alonso Rabi do Carmo tenga por política estas sobajeadas en el Dominical. Pero no creo que nadie se crea las palabras de Marco, y finalmente el efecto de ciertos cherrys mal hechos es el contrario: un libro que necesita de cherrys es un libro de calidad sospechosa.

Jose said...

una pregunta mas: si es necesario ser muy hijo de puta para criticar la obra de un amigo, ¿hay que ser muy huevon para elogiar la obra de un enemigo?
Repito, ¿es que acaso el mundo de la critica esta dividido solo en amigos y enemigos?

El toro arriola said...

Las cosas claras: Iaparraguirre y sus amigos, Carlos Gallardo, Marco García Falcón, Marcel Velázquez, Alfredo Villar (Chapita) y los demás que se esconden tras La Vaca Profana, se han pasado estos dos años despotricando en Puerto El Hueco contra el amiguismo y la mafia de Faverón-Thays-Salas. Mucha gente los apoyaba en estyo, sobre todo los jóvenes.
Hoy, a penas tienen la mínima posibilidad, caen exactamente en lo mismo que hacen Faverón y compañía. ¿No es una vergüenza?

Victor Coral said...

Estimado Fantomas, todo te lo acepto, incluso tu ánimo conciliador con las partes que citas. Pero hay que leer bien el texto de García Falcón: no edstamos frente a una crítica. Una crítica no tiene como objetivo vender el libro, hipostasiarlo, ni pasarle franela al autor. Una crítica explora las posibilidades de la lectura, vincula el libro, lo sitúa, lo desmenuza para hacer ver sus valores estéticos.
Nada de eso hay en el pomposo cumplido de Marco. Todo lo cual, por cierto, no desmerece la calidad de El inventario de las naves, libro que me gustó cuando lo leí. Saludos.

Anonymous said...

a qué se refiere el toro arriola, que Marco y Alexis quieren ocupar el lugar de poder de Faverón y su club. Eso era todo? No había un reclamo por democracia e igualdad sino la necesidad de reemplazar a los poderosos. Eso es lo que quiere decir????

Anonymous said...

VAMOS, QUE EXAGERAN, TODO EL MUNDO TIENE DERECHO A HACERLE CHERRYS A SUS AMIGOS, LA VIDA ES UNA TOMBOLA Y EL QUE NO LLORA NO MAMA, Y SI NACISTA PA SANTO, SUBETE AL HUASCARÁN Y CONVERSA CON EL BARBÓN, QUE ACÁ ABAJO ESTE MUNDO ES DE LOS PENDEX, Y ABAJO FAVERÓN! Y VIVA MI GRUPITO DE AMIGOS!

Marcel

Anonymous said...

Si el libro de tu pata te parece bueno, no hay problema.
Si el libro de tu pata te parece malo
a) Tu pata tiene suficiente correa para aguantar tu "objetividad".
b) Tu pata es un hipersensible que sólo está esperando un empujoncito para tirarse al río.

En el caso a), lo máximo que te puedes ganar es su resentimiento.
En el caso b), aparentemente lo más elegante sería no reseñar. Pero entonces, tu pata se preguntará "y qué espera para reseñarme". Y si además te entregó personalmente su libro, te pidió que lo reseñes cuanto antes, y tu no lo reseñas:
a) Tu pata va a pensar que eres un creído o que tienes algo contra él
b) Tu pata SE VA A DAR CUENTA de que consideras que su libro es un asco. Entonces, igual se va a tirar al río.

¿La solución? Escribe una reseña donde pones lo que REALMENTE piensas del libro. Una vez escrita, cambia los adjetivos negativos por positivos, y listo: siempre sabrás que, en el fondo, hiciste una crítica objetiva sin perder un amigo.

Anonymous said...

Ahora, ¿quién haría una reseña de Iparraguirre si todos los que escriben reseñas están advertidos de las iras de thays y faverón? ¿No es lógico que lo haga su amigo?¿No es eso un acto de valentía frente al apandillamiento de cobardes sin sangre en la cara?

Anonymous said...

Hmmmm Yushimito hablando bien de Aguirre, Sotomayor de los amigos de Thays, Ezyo que contacta con Ortega y le escribe una reseña y luego lo beca en Brown, Aguirre comentando positivamente a su ultra para Ruiz Orto. ¿Por qué tanto escándalo? ¿A alguien le duele? ¿A alguien le pica? Por favor. Que levanten la mano y se expliquen claro.

Mario Vargas Llosa said...

En torno a un dictador y al libro de un amigo
(París, diciembre de 1964)

Hace varios meses ya que trato de escribir unas líneas sobre la novela de Luis Loayza, Una piel de serpiente, y vez que siento ante la máquina de escribir, un malestar difuso e incontrolable me paraliza o me dicta siempre las mismas frases triviales y en lugar de un juicio sincero sobre el libro, el papel se llena de cobardes, elusivas oscuridades retóricas.
Todas las veces debo arrojar esos borradores al canasto y levantarme del escritorio crispado, disgustado, con remordimientos. Y, sin embargo, cuando vi impresa Una piel de serpiente, me sentí tan contento como al ver editado mi primer libro, y si sobre alguien quisiera escribir con lealtad y lucidez y brillantez, es precisamente sobre Luis Loayza. Porque es mi amigo...

(A ver si se da un tiempito de revisar su Contra viento y marea 1, señor Fantomas)

Vicky said...

Muy interesante tu post, Fantomas. Nos deja pensando sobre la realidad del mundo literario peruano. Oséa, si es tu amigo y el libro es bueno, la gente va a creer que le hiciste una buena reseña simplemente por amistad. En ese sentido, ¿escribes reseñas malas sólo de tus enemigos? Por otro lado, ¿es así la cosa? ¿sólo por patería se mueve la gente? Si es así, es muy triste. Hay que hacer algo, urgente.

Hace (mucho) tiempo, en una clase, leímos el libro "Macario" y la profesora nos pidió que también viéramos la película, basada en el mismo libro y con el mismo nombre (una película antigua en blanco y negro y con López Tarzo de protagonista). Lo hice y en mi exposición indiqué que me había gustado muchísimo más la película por la forma en que el indio Macario se expresaba (con parquedad) y no con las frases rimbombantes que el Macario del libro empleaba y que se me hacía muy difícil de creer. La profesora casi me pega, me dijo que cómo era posible que dijera éso, si los críticos habían alabado tanto esa novela, etc, etc. En conclusión, me gané mi mala nota por llevarle la contraria a lo que los críticos indicaban.

Digo ésto, porque aunque nos cueste trabajo creerlo, hay mucha gente que se deja llevar por lo que los críticos digan (algunos ya ni siquiera leen los libros, simplemente repiten lo que leyeron que otro dijo),pero en mi modesta opinión, lo que uno piense como lector es lo que vale. Lo que otros reseñen te puede ayudar a entender algunas cosas, tal vez, pero los críticos no deberían influenciarnos de la forma en que lo hacen. Al menos a mí, no.

Joselo said...

Miren esto, me cague de risa.

Libertad said...

Sólo porque Marito dice o hace algo, eso no lo hace correcto.

Fantomas said...

al estimado mvll:

yo dije:

"¿Conflicto de interés? Sí pues, eso hay, a no ser que la cosa hubiese estado escrita en primera persona y dijera algo como "mi amigo Alexis", etc, como una suerte de homenaje a la amistad literaria, que muchas hay y muy fructíferas. Al menos, el lector ya está avisado."

y creo que eso hace mvll. al menos date un tiempito de leer bien el post, pe.

LuchinG said...

Aún tomando en cuenta este post de Faverón (pero sólo Alá es omnisciente y poderoso y misericordioso y no duerme... esa fue pa`ti, Anónimo), ¿tendría caso hacer una reseña sobre la obra de un amigo íntimo, si pensamos que es sólo parte de un diálogo? No creo. Tomando en cuenta que de alguna forma me siento autor secundario de esas obras, no tendría mucho caso agregarle capítulos prescindibles a algo que ya está terminado. Tal vez sí un detrás de cámaras, unos bloppers o una entrevista, pero no una explicación adicional a algo que debería hablar por sí sólo (repito: porque en esas obras me siento un autor secundario.)

Anonymous said...

Anónimo de las 6:47: creo que una mejor solución sería: si tu pata es un ser hipersensible que no te deja comportarte naturalmente, mejor cambia de pata.

Diabloguero said...

El "reseñismo amiguismo" tiene otro aspecto incluso más oscuro: las campañas de desprestigio contra aquellos que se atreven a decir que los libros de tus amigos son malos. Los campeones en esto son Faverón, Thays, Coral y Alegría, que se encargan de insultar y difamar a quienes critican a Ampuero, Cueto o Bryce.

Anonymous said...

Contiendas

En una reunión de escritores e intelectuales convocada por un editor con motivo del advenimiento del Año Nuevo, se encontraron cara a cara el poeta A y el crítico literario B. El crítico literario acababa de publicar una nota periodística en que comentaba los libros de ficción que a su criterio eran dignos de mencionarse entre los editados el año que terminaba; en su nota no tenía cabida un poemario que el poeta A había publicado a mediados de año. Luego del impacto desagradable que sintieron al verse, se saludaron inclinando la cabeza con respetuoso cuidado y enseguida cada cual se apartó del otro. El crítico literario se alejó pensando: "He ahí a un analfabeto: no sabe escribir. El día que yo lo mencione en algún comentario, habré perdido el seso." Por su parte, el poeta se dijo: "He ahí a un analfabeto: no sabe leer. El día que me incluya en alguno de sus comentarios, habré llegado a ser un estúpido de la escritura."

Entretanto, grupos de trabajadores en huelga que por enésimo día habían salido a las calles a protestar en forma pacífica, eran apaleados abrutalmente por la policía.

Antonio Gálvez Ronceros (Tomado de "Ficciones Minúsculas" de Ricardo Sumalavia)

Anonymous said...

Vicky, "Macario" no es un libro sino un cuento de Rulfo. Para estas precisiones y desasnar a la gente supongo que deben servir los críticos, y no para hacer de marketeros de sus amigos, como lo hace Marco García Falcón.

Váni

Anonymous said...

bueno, creo que váni lo ha dicho todo. pasemos a otra cosa.

josé quispe

Bruno Ysla Heredia said...

De acuerdo con jose en lo del "guante blanco" hacia Thays, bloguismo-amiguismo también debería decirse. Me parece que no es tu amigo pero ¿no dicen que la mujer del César no sólo debe serlo sino también parecerlo?

Me llama la atención que la discusión se centre en el escritor y su amigo que lo reseña ¿y los lectores, qué? Tengo entendido que la edición de El Dominical del domingo era una especie de "revista de libros", es decir, una especie de publicherry solapado; yo sé que García Falcón es pata de Alexis Iparraguirre pero quien no lo sabe ¿qué? se la cree nomás.

No creo que haya problemas en que un amigo reseñe a otro pero en un apartado se debería decir que el reseñista es amigo del reseñado para que el lector "de a pie" saque sus propias conclusiones; si el reseñista le convence por encima de eso, bacán, pero si no, pues que se ponga a pensar que la venta de franelas a reseñistas es un buen negocio.

Creo que las reseñas están hechas (también) para aquellos que pueden comprar libros y "desconocen mayormente", no para los que "conocemos mayormente" y no compramos nada, si de eso es lo que se trata se debería dar toda la información posible a fin de que, como ya dije, el comprador saque sus propias conclusiones.

Seria interesante que en un mismo medio se incluyan las reseñas de un amigo y de un enemigo del autor de un libro a ver quien convence más; para el caso del libro de Alexis, hubieran puesto la reseña de Thays también, a ver cómo salía la cosa.

Dicho sea de paso, a veces por la lectura seguida de algun reseñista resulta obvio a quienes denosta y a quienes alaba (Thays y Coral pueden ser bastante obvios, por eso no leo sus blogs; Faveron también lo es pero lo hace de una manera más intermitente), pero con Ricardo González Vigil tengo la duda, creo que hay distancias (por decirlo de una manera suave) con Cueto y Thays pero ¿quiénes son sus amigos? si alguien tiene la respuesta que la suelte porque RGV tampoco da muchas claves por sí mismo: Uno puede leer una alabanza al libro de algún X y al día siguiente en su clase te dice solapadamente que no era la gran cosa.

Anonymous said...

bruno ysla no sabe de lo que habla. todo el mundo recuerda las veces en que gonzalez vigil ha calificado al negro Verástegui como "el más grande poeta latinoamericano", qué no tiene amigos? no seas, pues.

Anonymous said...

de qué habla el señor Ysla. ayer nomás RGV ha publicado una reseña muy elogiosa sobre su amigo:
http://www1.elcomercio.com.pe/edicionimpresa/Html/2007-12-16/nace-novelista.html

antes de hablar barbaridades infórmense por favor.

Pepín said...

Interesante, Fantomas, tu post, porque señala un posible problema ético en esto de reseñar los libros de los amigos. Ahora, me pregunto si te das cuenta de que estás cayendo en el juego armado por Coral, quien, como bien dice Daniel Salas en El Gran Combo Club, es y ha sido siempre un "gran insidioso", interesado en todo menos en hacer crítica literaria seria y esclarecedora. Y es curioso, por decir lo menos, que sea Coral el más interesado en "dilucidar" este asunto; él que negociaba cupos para sus reseñas y las "mesas de noche" de Somos (ver la novela de Aguirre); él que mandaba a redactar a sus hoy ex amigos Max Palacios y Ruiz-Ortega sendas franelas escritas sobre su novela que él mismo publicitaría después con total desparpajo en su blog; él, en fin, que le cobró 1,000 dólares por un prólogo hiperelogioso -y me temo que en este caso sí excesivo- a un amigo poeta suyo que goza de buena plata porque trabaja como directivo en la Sunat. Esto no es un ad-hominen, pero creo que Coral deberìa ser la última persona en el mundo en pronunciar una sola palabra sobre estos temas...

Anonymous said...

ahora resulta que la novela del mitómano y payasín Leonardo Aguirre es una prueba de algo. Ya pues, Oso Yogui, más seriedad, acaso a ti no te pagan para enlodar honras en tu avatar de "la vaca profana" de Terra?

Anonymous said...

guarda con lo que dices, osito, que yo tengo la foto de ti y de tu muñeco aguirre y de marco en contubernio, está en mi celular y puede aparecer en internet, no pierdas los estribos, gordo, y postea en tu blog puertoelhueco nomás, que se te pasa el tema.

yo

Anonymous said...

Quién responde a Facherón, a ver:


Una de las cosas más difíciles de explicar en la relación entre ciertos escritores y la crítica es el fenómeno por el cual algunos autores declaran despreciar en mayor o menor grado la labor de los críticos y, simultáneamente, se enfurecen por las críticas contrarias, se vanaglorian de las críticas positivas e invariablemente reclaman la perpetua atención de aquellos a quienes parecen mirar por sobre el hombro.

La situación me hace recordar a esa figura repetida en los relatos y novelas de Eca de Queirós o Jorge Amado: el cura del pueblo a quien todos menosprecian y de quien todos abominan, pero por cuya parroquia desfila medio mundo, llevando a sus hijos para que el cura los bautice, los haga comulgar y los confirme: te desprecio pero necesito que consagres a mi criatura, que me consagres a mí.

Quizá en esa relación no poco torcida quede reflejado un mezquino y regatero reconocimiento a la imagen del crítico como experto, como profesional oficioso: con todos sus defectos, el cura es el teólogo y el mediador, o al menos el portero que dice quién es parte de la iglesia y quién no (y quién va al cielo y quién al infierno); con todos sus defectos --parecen pensar algunos--, el crítico es finalmente quien dice qué es literatura y qué no, y qué es buena literatura y qué no.

Por cierto, no creo que ese sea el papel del crítico; creo, repito, que esa es la idea inapropiada que se puede descrubrir detrás de la actitud de quienes, aún denostando pública y repetidamente de la crítica, esperan de los críticos la unción y los elogios y la consagratoria bienvenida.

Por supuesto, lo que hay detrás de todo eso es el rezago de una vieja imagen de la literatura como actividad cuasimística, cuasirreligiosa, la imagen de la literatura como un reino más elevado que el reino de los comunes mortales: a un zapatero, un jardinero, un albañil, un abogado, les basta con el ejercicio de su actividad para saber que son tales; acaso alguno necesite la validación de sus pares (la colegiatura, por ejemplo, o sólo un palmazo en el hombro), pero difícilmente esperan que un zapatólogo, un jardiniatra o un teórico del derecho les diga: eres un verdadero zapatero, tremendo jardinero, un jurista de verdad.

Muchos escritores, en cambio, a fuerza de divinizar a sus autores favoritos y glorificar a sus héroes culturales, acaban por engendrar en sí mismos la impresión de que una cosa es escribir y otra es ser un escritor: llegan a concebir su carrera artística como una suerte de posible ascensión, al final de la cual, si Dios quiere, serán arcángeles. Pero ese final no es seguro.

Hay también escritores que creen, simple y llanamente, que han nacido a la derecha del Señor y que quien no lo note es meridianamente idiota: por un camino distinto, llegan también a la demolición programática de los críticos y a la simultánea y perpleja esperanza de que estos recapaciten y le comuniquen al pueblo la Buena Nueva de su arribo.

Por suerte, hay asimismo una cantidad suficiente de escritores que nota que la relación entre creación y crítica es lo suficientemente cercana como para ser indesligable, y que no esperan de los críticos otra cosa que una prolongación inteligente y sensible del diálogo que ellos inician en cada libro.

Esos escritores, que ven al crítico como un interlocutor y no como un San Pedro ni como un Satanás, son los que tienen la relación más sana con la crítica. Después de todo, como decía el otro viejo barbudo (no Papá Noel), la religión es el opio de los pueblos. ¿No?

Tu osito said...

Buena, Coral! Cómo te picas cuando te dicen tus verdades. Y cuánta pena das: escribes modosito con tu nombre y bajo el anonimato sacas la chaira. Aguire no creo que sea amigo de García porque lo ataca en su libro; ahora, Aguirre no es prueba de nada, pero es un testimonio más de los muchos que se pueden dar de cómo convertiste Somos en un lodazal.
Mira, yo que tú ya no me preocuparía por el desprestigio. Tu drama es el olvido. El olvido, Víctor, que desde siempre te cobijó en su seno...

Anonymous said...

bueno, si tienen pruebas sobre esas acusaciones a ese señor que le den curso en el plano legal, pero este post era sobre la crítica, no? o este es un chiquero igual que puertoelhueco donde cualquier idiota dice lo que le da la gana?

Daniel Salas said...

16/12/2007
El gran insidioso

Mi amigo Marco García Falcón ha publicado en El Dominical de El Comercio una
elogiosa reseña a El inventario de las naves, libro de cuentos de Alexis
Iparraguirre. Entiendo que la reseña viene al caso ya que ha salido una
reedición del libro, esta vez por la editorial Estruendomudo.

(Para quienes no lo sepan, el libro de Iparraguirre ganó el premio de la PUCP
hace unos años. Desafortunadamente para su autor, se trató de una edición en
la cual la PUCP, muy probablemente debido a que el cambio de administración se
producía en ese momento, no puso mayor interés. Es comprensible que el autor
haya buscado una segunda oportunidad y la obtuvo).

Ahora bien, Víctor Coral, candidato al blogger más insidioso de la blogósfera
peruana, comenta la reseña de Marco García de esta manera:


Amigos. En el Dominical el narrador Marco García Falcón se entusiasma ante las
potencias narrativas del Inventario de las naves de Alexis Yparraguirre. Para
Marco el libro de Alexis es equiparable a algunos de Kafka. ¿Será?
No solamente hay un notorio error en la ortografía del apellido del autor. Hay
también una gran mentira. En ningún momento Marco equipara los cuentos del
Inventario de las naves con los de Kafka. Simplemente, los inscribe en una
tradición y nos invita a leerlos de esa manera. Este es un procedimiento común
de la crítica: afiliar una literatura dentro de una vertiente de producción.
Víctor Coral lo sabe, pero miente groseramente por razones que él sabrá
explicar.

Se trata de una mentira insidiosa, que no proviene de un crítico dispuesto a
discutir ideas, sino de deslegitimar la discusión sembrando sospechas. Coral
da a entender en su post que la crítica de Marco no es equilibrada y que los
elogios se deben a una simple cuestión de amistad. Si esto es lo que piensa,
¿por qué no lo demuestra? ¿por qué no dice algo que refute o cuestione la
lectura y el entusiasmo del reseñador? ¿cuál es el interés que se esconde en
sugerir insidiosamente, en escribir de manera sinuosa, sin expresar sus ideas
de manera directa?

La crítica debería ser un espacio de discusión de ideas, incluso un lugar en
el que no le debamos temer a la confrontación abierta. Eso es, precisamente,
lo que permite el avance y el desarrollo de una actividad que no es, en
absoluto, banal y que en el Perú es una tarea crucial. Para muchos, en cambio,
la discusión se concentra en cuestiones de amistad, de intercambio de favores
y de injurias. Es un panorama deplorable y, sin duda, a quienes sí nos
interesan las ideas les toca un mayor compromiso.

Anonymous said...

Coral, deberías responder a las preguntas de Salas. Son por demás atendibles, ¿no te parece? De lo contrario quedas como lo que él dice: un gran insidioso.

Anonymous said...

Todos los putos Favarón del mundo
Todos los putos favorón del mundo
Que salen a corretean su trasero políticamente correcto humanista
Por las praderas del alma mater yankee
Y a la vista de un yiyo de vaqueros apretados
Un yiyo como Terence Stand en Teorema e.i.
Inmediatamente
Saka de su faltrikera su fujimore inflable
La sopla hasta llenarla de aliento lujurioso asorochado
Y se acuesta sobre ella
Abriéndose de piernas pa’ recibir la gran pija aria
políticamente correcta sin poses
esa sola ke descargará la gran cagada estreñida de su
interioridad de crítico post-crítico
Todos los putos favarón del mundo se la comen cruda a los poetas
Que siempre han despreciado a toda esa “gentecilla” secundaria (grass)
O Eliot o Bloom: Eliot
O Nabokov o Bloom: Nabokov
O P.Garasse o Rabelais...
Los críticos
Nunca importaron
Son pasivos
Los poetas son los activos
Los que culean a los pasivos
Los poetas políticamente incorrectos
Los pound los céline los drie la rochelle los Giménez caballero
Los Benn que te mato
Han erigido su más alta poesía despreciando al mundo de los putos de favarón
Desde homero hasta el pombero tamaguxi
La critica nunca importó
Apenas el crítico (salvaje Wilde) como artista
Crear no señalar o morder
Inventores versus putos favarón
Es la guerra
Todos los putos favarón de culo abierto a lo no-poseur
A lo que nutra a la humanidad
A lo no-poético
Que en el fondo
Es la rotura del velo de maya de los putos favarón del mundo
Que chupan kada pija políticamente correcta cada pija de poeta
Ético-crítico
Etílico-cricricrítico!!!
Todos los Favarón del mundo chorrean su inanidad entre las celdillas los píxeles
Del mundo de Internetelandia chupando la savia chorreante
De sus culos que se desaguan de la cagada tupida
Retozando sobre sus alan-garcía inflables
Ay aya ay ay me duele la poesía crítica!
Me duele la poesía ética¡
Políticamente correcto pijón
Todos los putos Favarón del mundo
Lloran secundariedad su insignificancia en la economia leibniziana del mundo
Apenas oídos apenas culo apenas pasividad
A llenar repletar con polítikas-pijas
Correctas-pijas
Todos los putos Favarón del mundo son más dañinos que las bombas de Bush sobre Irak
Si por ellos fuera
G.M.Hopkins ainda moraría el rincón de los inanes
Si por ellos fuera Gaddis aun no sería reconocido como capo del
Laberintoromance
De la novela enciclopedia de la novela bomba
Todos los putos Favarón del mundo
Han nacido como espías del Itamarati de la no-poesía
son agentes de la CIA de la no-poesía del mundo
todos los putos Favarón del mundo
solo kieren coger con pijas políticamente correctas
todos los Favarón del mundo
añoran en el fondo las inmundicias poétikas lo negro lo judío lo puto ke hay
en la poesía
lo no permitido por la humanidad
la poesía arrasa campos de putones favarón del mundo
todos los putos favarón del mundo
tiene becas en Yankeelandia i están con crédito abierto en la tiendas de sx shop de la esquinas del mundo
pa regalar a sus yiyos yiyas
toledo inflables
donde retozar la cópula de la paz crítica
el humo de alcornoque ke traspira la goma de sus
varguitas inflable pa copular yiyitos pederástikos
alvaritos inflables bien metidos en sus bolsillos traseros
de ajustados vaqueros de cauboys amantes del hillbylli i Hey Billy damelo por el zurrón
todos los Favarón del mundo
se la comen sobre baylys inflables
sobre los pastos del Imperio
lamentando la poesía no crítica la porno postvanguardia poétika la poesia posser
la porno porousho poesía la poto poesía aposta para
retozar sobre sus cueto inflables
sobre sus irigoyen inflables todos los putos Favarón del mundo
homero dicen ke ya después de la anécdota con los pescadores burlones
a quienes perdonó
mató a un crítico politikamente correcto
un saetazo de ciego justo en el corazón no-posero de un critico no-artista
un crítico no salvajemente wildiano
ya homero se topó con uno de estos putones favarón del mundo
en pleno siglo X a.c.
homero
ciego
y viejo
poeta
se topetó con crítico no-artista
en la playa retozando sobre
su bolaño inflable
che rembó nambrena!

(esto al ritmo de un ravel, guitarra y trompeta de papel)

Del libro
Los putos favarón del mundo, por el Haxexino de los putos Faverón del mundo, Asunción, 2007

Vicky said...

Váni, el libro Macario al que me refiero fue escrita por Bruno Traven, y la película la hizo Roberto Gavaldón. Bruno Traven es también el autor de "El tesoro de Sierra Madre" de la que John Huston hizo despues la famosa película en la que trabajó Humphrey Bogart.

Así es que puedes pedir a algún crítico que pase a desasnarte. Lo necesitas.

Tu sombra said...

Ay, Coral, Coral, que predecibles eres. Tus mismas tacticas de siempre: posteas cualquiier cosa para distraer.... Yo ahora he estado recordado. Recuerdo aquella vez en que, en la estafeta de Somos, en primerisimo plano -donde solias poner a las vacas sagradas o a los autores de las grandes editoriales- colocaste una reseña de un autor joven, muy pero muy elogiosa, y que terminaba diciendo: "ojo con este chico, que es verdaderamente bueno". ¿Quien era ese autor? Pues nada menos que Max Palacios, tu otrora compinche. Yo, por tu reseña, me compre "La culpa la tiene Nabokov" y a cada persona que me veia con ese libro, le decia "la culpa la tiene Somos", por gastar mi plata en ese bodrio insuperable. Lo tuyo es infintamente peor, Coral, que lo que supuesdtamente pretender denunciar. El libro de Iparaguire podra no gsutarle a todos, pero tiene calidad y ha ganado un premio importante. No creo que Garcia Falcon quiera meterle el dedo en la boca a alguien, como si lo hiciste tu durante varios años, y no a cambio de amsitad, sino de de soboneria, de compadrazgo, de beneficio personal, de ganarte alguito copmo le dicen.

Anonymous said...

Ja! Que buinaaa! Coral y Palacios se terminaron peleanndo, pero Aguirre, que es de otra bocatoma pero del mismo albañal, los ha inmortalizado dedicandoles toda una novela. Coral es atracado con sevicia, y con justicia sin duda, pero Maxito se lleva la peor parte, o deberia decir la mejor. jaja...

LuchinG said...

Coral no es santo de mi devoción, qué digo, ni si quiera me lo quiero cruzar en un transplante de riñón, pero de ahí a decir que cobró cupos por reseñas hay una enorme distancia. Si los que dicen eso no tienen pruebas, sería mejor que no lo mencionen.

Anonymous said...

confirmado: este es un albañal igual al que regentan Iparraguirre y sus dintilakos. Insultos, acusaciones sin pruebas, puñaladas, referentes risibles, es decir...

Bruno Ysla Heredia said...

Estimados anónimos gemelos de las 10:40 y las 10:52, lo mío era más que nada una pregunta, no una afirmación, por algo dije que era una duda; si leen lo último que digo tampoco es que hablo muy bien de RGV; RGV es tremendamente exagerado ¿todas sus exageraciones responden al amiguismo? (sería la versión viva de aquella canción de Roberto Carlos del millón de amigos, entonces) Estoy pidiendo respuestas, no que me maleteen.

Otra cosa, ya pues, dejen el copy & paste para Puerto el hueco, basta con que pongan el enlace para que lea lo que Uds. quieran (salvo que me envíen a blogs que por salud mental no leo). Gracias.

Anonymous said...

completamente de acuerdo con Ysla, eso del pegoteado y de las acusaciones dejenlas para otros lugares. El tema planteado por Fantomas es demasiado interesante para perderse en envidias y vendettas ínfimas. Más madurez, por favor.

Anonymous said...

M G Falcón: "Decía Kafka que los verdaderos libros, los que valen, son hijos de la noche y que su lectura nos depara la misma sensación que nos deja una muela en absceso arrancada sin anestesia o el golpe certero de un martillo que resquebraja todo un continente de hielo."

pues Kafka ta muy equivocado: hay libros verdaderos, que valen, que NO nos dejan esa truculenta sensación, ni mucho menos

y hay libros que dejan la sensación de un martillazo en las pelotas, como los libros de tantos caseritos de la cholósfera,
y ni modo, si gastaste tu plata guiado por la reseña de Somos, pa qué eres huevón

Anonymous said...

LO PEOR DE TODO ES QUE GARCÍA FALCÓN, MARCEL VELÁZQUEZ, ALEXIS IPARRAGUIRRE Y TODOS LOS VALIENTES QUE FIRMAN COMO LA VACA PROFANA SE HAN PASADO DOS AÑOS ATACANDO A FAVERÓN, THAYS Y SALAS POR SER ARGOLLEROS, EN PUERTO EL HUECO, Y CUANDO TIENEN LA PRIMERA OPORTUNIDAD HACEN LO MISMO QUE LOS ARGOLLEROS: ECHARSE FLORES ENTRE AMIGUITOS.
BAH, TODO ERA POR INTERÉS Y ANSIAS DE PODER Y NO POR DEMOCRACIA EN LA BLOGÓSFERA, QUÉ TRISTE!

Anonymous said...

qué caualidad que justo ahora en puertoelhueco postean contra faverón y salas. Habla Iaparaguirre, ¿y cómo lo haces? ¿Cuál es el negocio?

Anonymous said...

Estimado Fantomas:

Entiendo que tu post busca fundamentalmente, ser provocador, pero creo que equivocas el camino al pretender comparar el "amiguismo" de los autores mencionados, con las "tácticas" de personajes tan discutidos como Iván Thays. Es como si algún analista político, pretendiera meter en el mismo saco a Toledo y a Fujimori: una cosa en un Presidente "amiguista" que favorece por ahí a tal chochera o un familiar, y otra muy distinta es quien encabeza una red mafiosa para robar, matar y perpetuarse en el poder. Thays no ha sido acusado de "amiguismo", ha sido acusado, junto con Alonso Cueto, de liderar una argolla o mafia, con ramificaciones en todos los ámbitos del quehacer cultural. Si es verdad o no, si hay pruebas o no, eso está por disutirse, igual que en el caso Fujimori. Pero ya sabemos que cuando el río suena, es porque piedras trae. ¿No te parece demasiada coincidencia que tantas personas lo señalen con dedo acusador?
En cuanto a Iparraguirre, no dudo que le gusta el cherry. Volviendo al tema del post, tu punto es válido: si eres amigo del reseñado y vas a escribir acerca de su libro, lo decente es advertir al lector de tal vínculo.

Anonymous said...

de acuerdo con lo que dices de Thays, no hay más que mirar sus programa para darse cuenta de que beneficia a sus amigos y ayayeros y perjudica a sus vetados famosos -hay una nota de Jerónimo Pimentel muy ilustrativa en Caretas-, pero eso de advertir al lector es ridículo. Yo diría que un título no debería tener amigos entre los escritores, o el mínimo de amigos posibles. Ahora bien, los críticos pueden inflar libros buenos, como el de Iparraguirre, o vendernos como la gran cosa algo que no conocemos (Bombardero), pero es bien pero bien difícil que quieran levantar algo que no vale la pena. Es por eso que nunca van a ver un ensayo de Faverón sobre las novelas de Thays.

El suegro poetastro said...

estos literatos son bien alucinantes con la moral. A Ildefonso medio Lima lo ha escuchado despotricar contra la poesía de Rabí del Carmo en Quilca, y ahora le escribe tremendo panegírico al nuevo poemario de Alonso. Ya no se puede creer en nadie.

Anonymous said...

Efectivamente, la comparación con Thays es desproporcionada. Cuando apareció la última novela de Alonso Cueto, el señor Thays no se limitó a escribir una reseña elogiosísima, sino que además, se dedicó a "cuadrar" a todos los críticos que se atrevieron a no considerarla una novela "extraordinaria", empezando por Javier Agreda y terminando con González Vigil. Por supuesto que convocó exitosamente a dicho cargamontón a toda la "familia": Faverón, Castañeda, etc.
Una cosa es el "amiguismo" y otra muy distinta el "mermecutrismo".

Anonymous said...

Ligera observación: si los amigos se abstuvieran de reseñar, ¿quienes reseñarían? Nuestra república de las letras es tan raquítico. Y estoy de acuerdo con eso de que una cosa es querer vender un libro bueno y otra es inflar una porquería. Me parece que el rollo del dominical va por lo primero. ¿Rabi sería estupido como para publicar una reseña que no va a ser creída? Thays puede porque se juega el solo y es una nena. Pero los MQ, hmmm

Anonymous said...

Coral insiste con las mayúsculas. ¿No sabe que ya lo están buscando para abollarlo?

Anonymous said...

amiguismo, mermecutrismo, la misma webada, es inmoralidad y punto.

Anonymous said...

SI PUES, ESO DE DISTINGUIR ENTRE AMIGUISMO, MERMECUTRISMO Y DOBLECARISMO (VELÁZQUEZ) ME HACE RECORDAR A LOS BASUREROS CUANDO DIFERENCIAN ENTRE MIERDA, CARTONES, COMIDA PODRIDA, LATAS. TODO ES BASURA.

Anonymous said...

es que Ildefonso lo hace por congrasiarse con Rabi, no ves que dirige "El Dominical".

Anonymous said...

No hay ensayos de Faveron sobre las novelas de Thays, pero sí los hay sobre las novelas de Ampuero: prólogo a los cuentos completos. Es peor que Yushimito con Aguirre

Anonymous said...

No hay ensayos de Faveron sobre las novelas de Thays, pero sí los hay sobre las novelas de Ampuero: prólogo a los cuentos completos. Es peor que Yushimito con Aguirre

LuchinG said...

Repito lo que puse anonimamente en Puente Aéreo:

"La diferencia es que en los colegios no hay un curso que considera a la zapatería como casi uno de los símbolos nacionales, ni ha habido un presidente que le dé la orden del sol a un albañil, ni alguien le ha puesto el nombre de un jardinero a una avenida. Porque el día en que lo hagan, empezarán las acusaciones, los golpes bajos, las mentadas de madre, etc."

Anonymous said...

oigan, fantilakos, alguien sabe quién administra Puerto El Hueco?

He contado 25 cherrys a Leonardo Aguirre y 18 a Alexis Iparraguirre allí, con foto y todo. Quién será, ah?

Inocente

Anonymous said...

creo que el anónimo de las 4.36 PM no ha entendido. Faverón puede ser inmoral y rabioso, pero no es tonto. Nunca levantará una obra que no valga la pena. ¿Qué ganaría levantando al muertito Thays? Nada, si el gago es su incondicional así nomás. Faverón la tiene clara, el narrador joven que vale la pena es Alarcón, y a él sí lo estudia y lo elogia.

el inspector said...

acabo de tomarme el trabajo de contar los cherrys a aguirre e iparraguirre en puerto el hueco y son 23 y 17. ¿De hecho aguirre es el engreído de puerto el hueco, y es amigo de iparraguirre, entonces...

Anonymous said...

y los cherry a bombardero y a la beleván son 200. eso solo significa que coral no ssabe ni contar ni investigar.

Anonymous said...

los cherrys a la Beleván: 4, a Bombardero: 7, pero el caserito es la dupla Iparraguirre-Aguirre, entre los dos hacen más de 40 cherrys. Eso significa algo, fantomakos??????

Jose said...

Fantomas:
Siempre te leo, asi que voy a insistir con mi pregunta: ¿en verdad crees que hay que ser muy hijodeputa para criticar la obra de un amigo -cuando tu tarjeta personal dice probablemente "critico"-?
Si esto es asi, ¿tambien hay que ser muy huevon para alabar la obra de un enemigo?
Y finalmente, el que dice que una obra es buena cuando en verdad no lo es, solo por amiguismo, ¿es o no es un corrupto?
Saludos,
Jose

poeta chileno said...

esas dicotomías, "webón",
"hijodeputa", por eso estamos como estamos, sarta de ignorantes, por eso Chile se va a llevar en peso este lindo país.

Anonymous said...

acabo de terminar Bombardero luego de cinco días de lectura. La abandoné más de ocho veces, pero con gran esfuerzo al final la acabé. (Y eso que soy buen lector, me leí El Ulises de un tirón). Ni siquiera es mala. Es mediocre. No dice nada de nada, puro floro, pura ornamentación posmo, pura vaciedad. No creo que Bombardero venda, le falta sangre, le falta aliento épico, le falta vida. Es el estercolero linguístico de un ebrio desalentado. Una lástima, ahora sí que necesitarás de ese cherry en tu ex chamba, Somos, que desperdiciaste por imponer tus caprichos, querido César.

Jose said...

aparecio un oportuno -por distractor- pero gaseoso provocador

Anonymous said...

ese que pega cosas de la celestina es el inefable Daniel Salas. qué verguenza!!!!!!!!!!!!

LuchinG said...

Si lo anterior es algún tipo de ironía, déjenme decirles que tales sutilezas escapan a mi precario entendimiento.

Jose said...

¿soy yo, o esto parece ser el intento de alguien que trata de parar o rehuir la discusion?
¿Tan sensible es el tema?

Habla, FA said...

Estimado Fantomas:

No niego que necesite una máscara. La necesita para perjudicar a quienes odia y dar el espaldarazo tácito a sus compinches. Usted, que dice combatir la ignorancia de los lectores, en realidad la fomenta. Fingiéndose de fuera, usted engaña con una imparcialidad que no tiene. Se averguenza de ser escritor que sabe que es. Ha dedicado tres post a comerciar con la imagen de Marco García Falcón y Alexis Iparraguirre, y ha creado un escandalete de bajo fondo que usted ha pretendido colocar bajo la más alta moral. Sin embargo, usted no tiene moral. Usted ha hecho esto otra vez y ha huido como un cobarde, entonces con nombre, pero tal vez ya era este fantoche. ¿Se acuerda de sus elogios hipérbólicos, gratuitos, falsos a Leonardo Aguirre, a su amigo Yushimito? Ah, ¿entonces se rasgo las vestiduras en nombre de la desinformación? No, entonces ser amigo era parte de la excelencia del comentarista, del plus del conocedor. Usted sentencia la canallada cuando tiene una máscara para quedar impune delante, pero cuando no, es el desacomplejado “amigo de todos” de la crítica. E igual que ahora, cuando todo se escapa de sus manos, huye como un cobarde, porque sabe y teme que la máscara no sea suficiente.
¿Tanto se avergüenza de ser Francisco Ángeles?