"Nothing. . . Everything. . . Nobody. . . Somebody."

Monday, August 27, 2007

The World Against China


Mientras voy ahora por el mundo arranchando juguetes "Made in China" de manos de los niños -es por su bien, chicos, no lloren- acabo de leer que China contraataca: la culpa, dice el gobierno de Beijing, es de Mattel por fallas en los diseños, al menos en un 85% de los juguetes devueltos. Pero los chinos deberían saber que no sólo se hizo escándalo por juguetes, sino también por (cito):

pasta de dientes con la sustancia letal dietilenglicol (que ha causado la muerte de un centenar de personas en Panamá), pescado, neumáticos, juguetes y alimentos para mascotas intoxicados con melamina.

Además:

En otro caso, la semana pasada el Gobierno de Nueva Zelanda abrió una investigación sobre pijamas para niños fabricados en China que contenían niveles peligrosos de formaldehído (altamente volátil).

¿China está matando al mundo? ¡Párenlos carajo! Aún así, ella dice que esos problemas sólo corresponden al 1% de su exportación. En todo caso, lo único claro es que se ha encendido una campaña anti-China súper fuerte, originada, cómo no, en US.

Pero los gringos olvidan que ellos fueron como China en algún momento de su historia. Al menos así lo cuenta esta buenísima nota de The Boston Globe. Para Stephen Mihm, las dudosas conductas comerciales chinas son análogas a las practicadas por los americanos hace 150 años, cuando su capitalismo estaba en pañales: ellos mismos son pioneros -bueno, en realidad, los pioneros son los ingleses- en sacrificar los estándares de calidad sólo por la ganancia. El flojo sentido de los negocios en China, entonces, no sería una expresión de su espíritu nacional, ni una conspiración para asesinar a los nenes y a las mascotas, sino una fase en su desarrollo comercial. Para Mihm, los chinos sufren un capitalismo adolescente, dinámico, bríoso, pero descuidado e irresponsable.

En 1859, un estudio sobre productos alimenticios mostraba lo siguiente en Estados Unidos: los caramelos contenían arsénico y estaban teñidos con cloruro de cobre; algunas bebidas alcohólicas tenían estricnina extraída de la nuez vómica; los encurtidos contenían sulfato de cobre y el azúcar estaba mezclada con yeso, etc, etc.

Y otro tanto se podría hablar de los piratas de libros -había tantos que Charles Dickens requintaba como loco- y de los falsificadores de billetes (en épocas donde sólo había bancos privados). La cultura pirata en su máximo apogeo: carne, medicinas, tragos, todo.

¿Qué detuvo a estos voraces comerciantes? La presión internacional: un escándalo relacionado con mantequilla fraudulenta provocó que Europa permitiera cada vez menos importaciones de ese producto a finales del XIX. Y los boicots se extendieron a otros rubros. Si no tienes buenos estándares, no haces buenos negocios.

Lo necesario, entonces, es que las instituciones regulatorias gubernamentales estén a la par de las ambiciones económicas. Castigar a los que no cumplan con las normas es esencial para que los empresarios estén dispuestos a gastar más para ofrecer una mejor calidad de sus productos (porque de esa manera se deshacen de los competidores). Pero al final, lo que logró que EEUU superara esa terrible etapa fue la idea de que la confianza te puede reportar mayores ganancias. Limpiar tu reputación, hacerte respetable frente a tus consumidores. Simple, pero efectivo.

Y ese es el paso que le falta a China (¡esos patrulleros!). Lo que está por verse es si la falta de democracia en ese país será un obstáculo o no para la recuperación de la confianza en sus negocios con el mundo y, por supuesto, con sus propios connacionales: porque los principales afectados con estos productos defectuosos son, por supuesto, los propios chinos.

2 comments:

ocraM said...

les falta producir panetones con bromato, salchirrata y otras maravillas del precapitalismo peruano...

Javier said...

Lo jodido es que la presión por estándares solo funciona en países con regímenes que respondan a demandas ciudadanas. En el Perú, con la excusa del bajo precio, te venden desde combis defectuosas hasta alimentos caducados ¿Qué tan fuerte es indecopi en todo esto? ¿Se acuerdan -décadas ha, antes de Fujimori- que estaba prohibido importar autobuses usados y por eso requintaba Belmont en sus programas? Hoy esa ley nos parece restrictiva para la libertad de comercio y bla bla bla...